jueves, 26 de febrero de 2015

Cap. 2015 pág. 57 de 365

No recuerdo con exactitud cuándo de repente todo terminó, pero fue mucho antes de irme.  Me miro las manos y me duelen los recuerdos. De repente me dio con abrazarlo  y el vacío se hizo mayor y el eco se volvió imparable. Y por más que me traté de acercar, los orgullos estaban demasiado crecidos, los rencores habían ahogado los te quieros, y las miradas se  volvieron filos. No recuerdo cuándo nos volvimos extraños, ajenos, dos divergencias que ahora se repelen, se miran de reojo y le temen a soltarse.  De repente no pude más encontrarme en su piel y el cielo se volvió abismo, y las coincidencias cada vez más escasas.  No era suficiente los puentes, ni el te extraño, ni siquiera el perdón podía de una vez estremecernos y devolvernos la vista.  No le pesaba mi ausencia, y no le importaba cuán deshecha me dejaba su indiferencia. No recuerdo con exactitud, cuándo nos apartamos del camino, pero sí cuándo dejamos de ir en la misma dirección.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Cap. 2015 pag. 56 de 365

A veces me descubro siendo diez mil mujeres a la vez.
A veces no soy de nadie, ni me pertenezco.
A veces soy de todos.
A veces soy romántica hasta empalagar.
Cursi,
Defensora del amor.
A veces soy lluvia, melancolía en su estado más puro. 
Anochecer,
Neblina,
Camino sin salida. 
A veces soy la mujer más feliz,
la de más sonrisas,
la que brilla más.
Y otras veces, soy mar.
Ecos.
Nada. 
Túnel.
A veces soy abogada de la soledad,
del monólogo,
de los ruidos en los adentros. 
A veces soy flor,
otras espinas. 
A veces estoy llena de versos,
de la piel me brotan poesías,
y en muchas ocasiones,
no hay ni un par de sílabas en mis poros.
Soy mil mujeres,
todas arden.
A veces a la vez,
otras veces nunca.
Todas aman,
lloran,
buscan,
quieren ser encontradas,
y enloquecen.
Soy mil mujeres,
o doscientas,
o un millón.
Soy matiz,
atardecer naranja,
poesía absurda. 
Placer, 
Suspiro.
Guerra y paz.
A veces descubro que soy diez mil mujeres a la vez.

martes, 24 de febrero de 2015

Cap. 2015 pag. 55 de 365

De repente el viento se hace más fuerte
y expuestas quedan todas nuestras carencias.
 De repente nos damos cuenta que cuán desnudos estamos
 y nos aterra mirarnos así, tal cual somos.
Despeinados, desaprendidos,
vulnerables y caídos.

En vez de abrazarnos,
en vez de juntarnos.
Nos hacemos pedazos con las ausencias.
Nos lastimamos con el silencio,
con cada te quiero que nos tragamos.

En vez de quedarnos,
de armarnos con lo que podemos.
Nos conformamos con guardar los mundos,
con encadenarnos al "quizás",
con sembrar rencores y pasado.

De repente cuando todo es penumbra
en vez de encender nuestras luces,
nos amoldamos a la oscuridad
a las sombras.

En vez de amarnos sin complejos,
con la braveza de nuestros mares
y la fuerza de nuestros volcanes.
Decidimos quedarnos siendo nada,
por miedo a serlo todo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Cap. 2015 pag. 54 de 365

No importaba cuánto me esforzara. Ni cuántos te quiero dijera,
ni cuántos abrazos le sembrara en la espalda.
No importaba si me tragaba el orgullo,
O si me soltaba de los rencores.
Si inventaba un nuevo camino,
o sí me convertía en ola para llegar a sus orillas.
No importaba, si escribía la poesía más preciosa,
O me inventaba una nueva canción.
Ni que dibujara un cielo,
Ni que le hiciera eternidad en las manos.
Nada era suficiente para llenar su corazón.
Ni la honestidad de mi mirada,
Ni la invitación a volar.
No importaba si me deshacía para que me armara,
O si me acercaba pese a su lejanía.
Nada era suficiente.
Cada vez que intentaba llenarlo, más vacío estaba.

domingo, 22 de febrero de 2015

Cap. 2015 pag. 53 de 365

Hay personas con las que uno vivirá siempre,
agarrándole la mano,
aunque no estén,
aunque se vayan.

Porque el alma tiene memoria,
y el alboroto es difícil de olvidar.
Porque lo que deja huella en los adentros,
Ni el tiempo,
Ni la distancia,
puede arrancarlo.


Porque las canciones provocarán sonrisas,
Porque aunque los silencios se hagan más habituales y las poesías escasas, siempre en los labios florecerá con melancolía un te quiero.
Aunque no lo escuchen,
aunque sea tarde.

Hay personas con las que uno vivirá siempre,
entre las pestañas y el alma.
Queriéndolas lejanamente
y esperando inútilmente
su regreso.

sábado, 21 de febrero de 2015

Cap. 2015 pag. 52 de 365

Que no te sorprenda si alguien escribe sobre mí,
si de repente otras manos me vuelven poesía.

Que no te sorprenda si te sientes perdido,
si te da con mirarte las manos
y sientes frío.

Que no te aterre si no me reconoces,
si ya no te quedan latidos por dentro.

No cariño, que no se te llenen las manos de dudas, cuándo eso pase. Porque sabes que me he ido, sin boleto de vuelta. Porque sabes que el encuentro con el olvido es inevitable. Porque sabes soy otra, y en mis cielos no hay cabida más para ti.

viernes, 20 de febrero de 2015

Cap. 2015 pag. 51 de 365

¿Cómo se desmemoria las manos?
Las mías no dejan de arder al pensarte,
de hablar de ti cada segundo que puede,
de recordarte,
de aferrarse como si fueses mi última oportunidad.
¿Cómo hago para que dejen de detenerte?
Para que al fin puedan dejar de hacerte eterno.
Para que la mano extendida se canse finalmente.

Las ausencias me pesan,
el vacío me acorrala.
Mis dedos entumecidos no dejan de hablar
de lo que fue,
de lo que hiciste,
de lo mucho que extrañan tu toque.
¿Cómo hago para que mis manos pierdan esa manía
de echarte de menos,
de aterrarse al escribir punto final?

Ya mis las lágrimas son suficiente,
mis manos no dejan de tocar tu fantasma,
de acariciar los te quieros que me sembraste por dentro.
Mis poesías todas tratan de ti,
de los mil colores que creamos juntos,
de las historias que entretejimos mientras nos queríamos,
mientras me querías.
Pero, cariño, dime,
 ¿cómo se desmemoria las manos
de aquello que durante tanto tiempo
las hizo tocar el cielo?,
¿cómo se reemplaza los caminos,
el mapa?
Dime, ¿cómo lo hiciste tú?