martes, 22 de julio de 2014

Cap. 2014 pág. 203 de 365

Quizás lo que más me duele en los adentros es esa parte del alma donde se albergan los momentos y las promesas. Quizás duele más porque al romperse nos hiere cada vez que recordamos lo que no pasó, lo que dejamos incompleto. Quizás porque lo dejamos ahí porque teníamos esperanzas o quizás porque sabemos que una parte de nosotros se irá cuando olvidemos. Quizás esa parte del alma se deshace y es irrecuperable y por eso nos duele.  Quizás sea que ahí las heridas se tardan en sanar, quizás porque cuando sin querer nos tocamos, nos deshacemos, quizás por eso duela tanto.

lunes, 21 de julio de 2014

Cap. 2014 pág. 202 de 365

Bésame una vez más. Sólo una. 
Míralo como una puerta, un cielo, un camino. 
Bésame antes de irte.
Míralo como un punto seguido, como la continuidad.
Bésame antes que el reloj no dé el tiempo.
Míralo como tiempo detenido. 
Bésame, amor y no digamos nada.
Míralo como una oportunidad para decirnos las verdades que grita el alma.
Bésame una vez más. Sólo una.
Y que pase lo que tenga que pasar. 

domingo, 20 de julio de 2014

Cap 2014 pág. 201 de 365

Yo no sabía que el adiós pesara tanto y me refiero al adiós cuando se dice sin uno querer irse. 
Sí, ese forzado, ese exilio que desgarra por dentro.
 Ese, que uno prevé pero ha aplazado hasta más no poder. 
Ese que uno va a paso lento porque no quiere llegar al final. 
Ese que uno quisiera no haberlo dicho, pero que fue necesario para que se abriera un nuevo cielo. 
Ese que sabe amargo, absurdo y está lleno de ruidos. 
Ese que le duele únicamente a quién lo ejecuta, no a aquel que no tuvo la valentía de detenerlo. 
Ese que es inevitable, que es cortante.
Sí, ese adiós que tiene mares de lágrimas y está repleto de preguntas. 
Yo no sabía que ese adiós se enredara en los pies, que nublara la vista, que ardiera en las cienes. 
Yo no sabía que ese adiós fuese el más difícil. 

sábado, 19 de julio de 2014

Cap. 2014 pág. 200 de 365

Pienso, si encuentras una persona que te elija  a diario, que te quiera todo los días. 
Que te quiera en tus peores días, en los más aburridos, rutinarios, absurdos. 
Que ame tus cicatrices tanto como tus sonrisas.
Que en medio de la tormenta aguante los vientos en contra contigo. 
Que te acerque cuando la lejanía sea inevitable.
Que no le importe como luzcas, sino cómo eres. 
Que en los peores momentos te de tu espacio, pero no te suelte la mano. 
Que sepa absolutamente todas tus debilidades, malhumores y fracasos y siga queriéndote.
Que se atreva a soñar contigo, aún cuando padezca de insomnios. 
Que sepa el valor del perdón, que sepa desenredarse de los rencores.
Que se trague más orgullos que te quieros. 
Que ayude, que sea grande dando a los demás. 
Si encuentras una persona así, por favor,  no la dejes ir. 

viernes, 18 de julio de 2014

Cap. 2014 pág. 199 de 365

No, no me voy.
Ni me voy mañana, ni dentro de una semana.
Sí, sé que a veces me aparto del camino.
Sé que soy escurridiza, a veces efímera. a veces imposible.
Sé que me pierdo, que me deshago, que de repente vuelo a otra dirección.
Pero, amor, mi amor, aquí me quedo de tu mano.
¡No te suelto!
Te repito, no me voy.

jueves, 17 de julio de 2014

Cap. 2014 pág. 198 de 365

Soy una contradicción.
Puedo ser inviernos, silencios cortantes, adióses contundentes, aguacero, penumbra, indiferencia.
Puedo ser primeraveras, flores, colores, cariños, poesías, magia y luz.
Puedo ser raíces o alas.
Puedo ser escalera o riscos.
Puedo ser un mar de llantos, o puedo ser un desierto.
Puedo ser quietud, calma, paz.
Puedo ser terremoto, huracán, desorden y caos.
Puedo ser música, rumba, bongó.
Puedo ser melancolía, violín, piano.
Soy una contradicción. Lo sé.
Puedo ser mil cosas a la vez.
Pero, quién sepa descubrirme, conocerme los extremos y a su vez amarlos.
quién sepa quedarse a pesar de ellos, tendrá mi corazón para siempre

Cap. 2014 pág. 197 de 365

Me quedé pensando en usted mucho, creo que tanto que su imagen se tatuó en mis pupilas.  (o en el alma).   Pensé en las poesías que habíamos dejado incompletas, en los besos que dejamos en suspenso, en las miradas que nos faltaron por enredar. Pensé en sus fronteras, en sus reglas absurdas, en sus rutinas. Pensé en sus pasiones, miserias y miedos. Pensé también en sus noches de insomnio y sus días aburridos.  Me quedé pensando en nuestros espacios y silencios incómodos. Pensé en las mil maneras que tiene de besar, de decir te quiero, de crear esperanza. Pensé en sus huidas, en sus contradicciones y falsas despedidas.  Pensé en sus sonrisas que dan vida, en sus lágrimas que creaban caminos, en sus expresiones cuando le entusiasmaba una idea, y en su voz apagada cuando la decepción se asomaba. Me quedé pensando en usted, lo pensé día, a media tarde y en la noche. Lo pensé mientras tomaba café, y mientras veía el reloj pasar. Me quedé pensando en usted mucho, en lo mucho que lo quería (que lo quiero todavía.)