domingo, 19 de abril de 2015

Cap. 2015 pág. 109 de 365

Hacemos silencio.
Y se abre la grieta.
Retrocedemos diez pasos.
Y tratamos de aguantar los te quieros.
Apretando los labios. 

Gastamos el tiempo
Dejando crecer el orgullo.
En vez de abrazarnos,
recomenzar y desatar los nudos.

¡Qué cobardes!
Fingiendo un olvido.
¡Qué tontos!
Haciéndonos abismo. 

sábado, 18 de abril de 2015

Cap. 2015 pág. 108 de 365

Dejarme vencer sería permitir que gane la lejanía,
el desinterés,
es darle paso al orgullo,
a los espacios que duelen.
A la conformidad con la que se vive hoy día.

Rendirme, sería hacerme silencio.
Ser cobarde y vivir por siempre con el quizás en los ojos.
Sería ser efímera.
Sería volverme vacío, nada, eco del pasado.

No intentarlo una vez más, me dejaría a la deriva.
Me enmudecería las manos,
me ahogaría en lagunas.
Sería perderme por siempre.
Sería el fin de mis pasos, o del camino.

Pero, algo me grita por dentro que siga.
Pero hay algo que me mueve a no detenerme ante lo imposible.
Hay algo que me mantiene ardiendo, intentándolo.
Pero, hay algo, un motor que me hace sentir viva.
Hay algo que no me suelta la mano;
El amor.

viernes, 17 de abril de 2015

Cap. 2015 pag. 107 de 365

Yo sólo quería alguien con quien hacer café,
que cada mañana despertáramos en los adentros del otro,
que amaneciéramos al decir te quiero.
Alguien con quien platicar entre rocíos, y olor a esperanzas.
Alguien con quién los días supieran a nuevo.

Yo sólo quería alguien que a media tarde, soltara un suspiro.
que se hiciera pedazos conmigo,
que nos echáramos de menos y a las cuatro hiciéramos poesía,
con las nostalgias,
Alguien con quién el reloj no sirviera.
Alguien a quién buscar aunque hubiese llegado.

Yo sólo quería a alguien que anocheciera conmigo,
que me desnudar del día y me rehiciera entre lunas y estrellas.
que fuera capaz de hacer eternidad con las noches,
que supiera quedarse dormido entre nubes y misterios.
que en el bostezo del día me abrazara fuerte.
Alguien que no le asustara el futuro.
Alguien que cada segundo juntos fuera una vida
para disfrutar.

jueves, 16 de abril de 2015

Cap. 2015 pag. 106 de 365

De repente todo es un milagro,
y te miro a diario como la primera vez,
como si estuviese viendo el amanecer,
como si estuviese descubriendo un nuevo lugar.

Y todo eres tú,
y siento mil sensaciones al unísono recorriendo mis venas,
que hacen que el pasado ya no pese,
que lo que me dolía tenga sentido,
que hacen que el cielo en mi espalda sea  inevitable.

De repente me sucedes
y el tiempo se detiene para mirarnos.
Entonces ya los silencios no incomodan,
y tenemos una canción en común,
que tarareamos a ritmo del corazón.

Y todo somos nosotros.
Las calles, el viento, la poesía.
Y sé que te amo, y sabes que vives en
mis manos, y eso es eternidad.

miércoles, 15 de abril de 2015

Cap. 2015 pag. 105 de 365

De repente mis manos amaron el frío que dejaste en ellas, de repente los inviernos no fueron tan malos, y aprendí a apreciarlos. Descubrí que los recuerdos, que tu voz, y las migas de te quieros rotos que dejaste, no me hacen daño, al contrario, me dan, me suman, crean en mí, piel nueva. Aprendí a andar sin tus mapas, a dar pasos a ciegas. Aprendí a perderme, a hacer mis caminos, a no extrañar los tuyos. Además, descubrí que silencio no era tan abismal, ni tan cortante. Que no me hacía falta tu voz para sentir algo por dentro, que puedo estar conmigo y sin ti y no pasa nada. Descubrí que el olvido no existe, que jamás podré borrar nuestra historia, ni dar el tiempo atrás. Sé que es locura, sé que es laberintos, sé que a veces obliga a cambiar de sueños, pero no es algo concreto. Uno tiene que aprender a vivir con el pasado, uno tiene que aprender a vivir con las historias a medias, con los falsos adiós. Descubrí que no te olvidaré jamás, porque historias como las nuestras arden en la piel, hasta dentro; pero aprendí que es mejor así, recordándote a diario hasta que el tiempo te desgaste. Descubrí que no te había olvidado, sino que aprendí a vivir sin ti.

martes, 14 de abril de 2015

Cap. 2015 pag. 104 de 365

Sabes, los días que lo siento muy cerca por dentro me florece la primavera. La cercanía es algo tan relativo, he aprendido a tenerte entre mis manos y la yema de mis dedos, pese a que no estés aquí. He aprendido a nombrarlo, a hacerlo presente con poesía, con melodías, con te quieros. Tener a alguien cerca no es algo físico, no es algo que puedas palpar con las manos, ni que puedas oler; ni siquiera es algo que tengas que abrir los ojos y notar. Tener a alguien cerca es sentirlo recorrer las venas, es parte de la piel, de la misma respiración.  Es tener la certeza que al cerrar los ojos sigue ahí, es dejar que el viento susurre su nombre, es saberlo arder entre el alma y las ganas. La cercanía es suspirar a la vez, es recorrer el camino y sentir las manos llenas, es dejar de mirar los espacios, las grietas .... y hacerse uno en un te quiero. Yo he aprendido a llevarlo conmigo a todos lados, a descubrir nuevos sitios con él, he aprendido a acortar distancias haciéndolo verso. He aprendido a tocarlo, a vivirlo... pese a las latitudes, pese al frío que produce a veces la nostalgia de la falta de inmediatez. La cercanía es eso, aprenderse de memoria el alma, dejar de mirar el reloj y preocuparse por lo imposible.

lunes, 13 de abril de 2015

Cap. 2015 pag. 103 de 365

El choque de miradas
Y su enredo.

Revela secretos
y misterios.
Crea poesía de la
que quema.

Humedece los adentros.
Deshoja certezas
y caminos.
Desafía límites.
Nos hace encontrarnos
con lo mejor de nosotros
mismos.