jueves, 29 de enero de 2015

Cap. 2015 pág. 29 de 365

Hoy he llorado 154 lagrimas. Si las conté, y hasta pude ver lo que llevaban dentro. Los pedazos de mí, de ti, de lo que no fuimos, y aquello que no hicimos. Algunas veloces, traían consigo la ligereza con la que nos despedimos, el abrazo esporádico y el beso rutinario de ayer. Otras, en su mayoría, pesadas y gruesas abrieron surcos en mis mejillas y me acariciaron pese a estar llenas de filos, de promesas sin cumplir, de la nostalgia que pesa y se acumula por dentro.  Cincuenta de ellas llevaban nuestros caminos aquellos que dejamos para luego, unas diez era lo nuestro ya  deshojado por la resignación de un punto final imborrable. Lloré tres por los olvido fallidos, por aquellas veces en las que me vestí de nada y sólo conseguí recordarte más. Treinta y cinco por las poesías que aún siguen hablando de nosotros y nos nos sueltan. Y una, al final, casi cuando pensaba que no me quedaba nada por dentro, brotó una  con tu nombre y con aquel te quiero que aún no me resigno a callar. 

miércoles, 28 de enero de 2015

Cap. 2015. pag. 28 de 365

Tuve que aprender a deshacerme de todo lo que acumulaba en vano;
Aquello que me estrangulaba el alma por dentro, 
De todo eso que uno no se atreve a olvidar por miedo a perderse.
De todo lo que por tener algo en las manos no se quería soltar.
Todo lo que me mantenía mis pies en secos, infértiles.
Aquello que disfrazado de libertad me cortaba las alas.
De aquello que pensaba que me daba luz, y me la robaba.
De aquello que en forma de promesa rota me encadenaba los cielos.
De los te quieros que se volvían puñales, y me lastimaba coleccionarlos. 
De los intentos fallidos que guardé para recordar todo lo que no he logrado.
Aquello que quedó intermitente y dejó mil preguntas en mi piel.
De todo lo que me nublaba la vista y hacía añicos mis esperanzas.
De todo aquello que me iba quitando de a poco la vida y yo no me daba cuenta.

martes, 27 de enero de 2015

Cap.2015 pag 27 de 365

Hay veces que ni te quiero,
ni siquiera escribo por ti,
ni anudo al viento suspiros para acercarme.
Hago muros adrede y me desvisto de todos los besos que me diste.
A veces te olvido,
me arranco la piel de una vez y no te pienso.
Camino en reversa y recojo mis pasos.
Cambio de rumbo y ni quiero que me detengas.
Hay veces que te suelto,
que ni siquiera lloro el hecho de que no estés.
Te borro de una vez,
y me marcho de tus universos.

Sólo para que cuando me veas de lejos,
siendo otra,
ajena a todo lo que una vez fuimos;
te entren las ganas de correr hacia mí
y vuelvas  a refrescarme la memoria del alma.
Y vuelva yo a descubrirte,
a arrepentirme de haberme ido,
a tener de nuevo las manos llenas.

lunes, 26 de enero de 2015

Cap. 2015 pag. 26 de 365

Siempre tengo en mis manos todas esas personas de las que me ha costado soltar. 
Siempre llevo conmigo, ya no sé si como amuleto o por costumbre, el te quiero que me estremeció, la canción que puso latidos a mi corazón... o aquella poesía que sirvió de coincidencia. 
Siempre guardo en un rincón de mi piel aquello que no quiero olvidar,
aquello que me teletransporta,
que me hace viajar.
Y en cada encuentro en los que dejé pedacitos de mí es imposible dejar ir aquello
que aún sigue ardiendo cada vez que me toco los recuerdos.
No, yo no sé soltar del todo. Yo no sirvo mucho para eso de borrón y cuenta nueva.
A mí siempre me queda una migaja,
una cicatriz,
algo.
Por eso cada vez que puedo y quiero...
Los enredo entre mis letras, los ato a mi piel. 
 Los abrazo entre versos, y los hago regresar en cada prosa llena de magia. 
Los acerco,
los invoco,
los acaricio de nuevo,
aunque no estén.
Soy muy torpe a la hora de soltar, quizás sea eso. 
Que no me gusta deshacerme de todo luego del adiós, 
que quiero atesorar el tiempo detenido, que no me gustan los vacíos,
que me emociona volver a sonreír con aquello que fue bonito. 
Por eso siempre traigo las manos llenas, de letras y personas. 

domingo, 25 de enero de 2015

Cap. 2015 pag. 25 de 365

Estás.
Siempre estás.
Cuando abro los ojos de sopetón,
Cuando el cielo se nubla y el aguacero es inminente.
Cuando las horas pasan en un dos por tres y no hay manera de detener el reloj.
Estás.
Inclusive en la poesía que no terminamos,
En aquella canción que nos faltó entonar,
En aquel universo que jamás creamos.
Estás.
Siempre estás.
Cuando se mueven las hojas alborotadas por el viento,
Cuando se me acaban las letras para ti.
Cuando la noche me sorprende con su magia.
Estás.
En mis silencios,
Y el sabor del café.
Ahí existiendo entre mis recuerdos e insomnios.
Ahí ardiendo por dentro y en mis sienes.
Ahí en un te quiero impronunciable.
Aquí latiendo al ritmo de un te extraño.
Estás, amor.
Siempre estás.

sábado, 24 de enero de 2015

Cap. 2015 pag. 24 de 365

Ojalá nunca se agote la esperanza que nos enreda,
que no cese de brotar de nuestros labios el ven que nos unifica.
Ojalá las ventoleras no se lleven nuestros te quieros
y que siempre nos mantenga en el mismo cielo.
Ojalá el ayer siempre nos impulse a elegirnos hoy
y que podamos hacer morir a diario todo aquello que nos roba la vida.
Ojalá todas las coincidencias te lleven a mí,
y siempre encuentres tu nombre en un rincón de mis letras.
Ojalá se haga pronto para regresar,
y tarde las excusas.
Ojalá pueda verte siempre al cerrar los ojos,
y encontrarte en cada sitio en el que no estás.
Ojalá todos los caminos distantes me lleven a ti,
y que el amor destruya las fronteras de una vez.
Ojalá mis deseos y los tuyos se enreden para crear nuestros mundos,
y que todo lo imposible nos impulse a hacernos mejor.
Ojalá me quieras diez mil vidas más,
que podamos estar, seguir.... y que no digamos más adiós.


viernes, 23 de enero de 2015

Cap. 2015 pag. 23 de 365

Me pasaba que me alejaba de todos, hasta de mí.  
Sólo para ver quién tenía la osadía de romper mis silencios,
de notar el vacío,
de acercarme de un abrazo. 
Me pasaba que quemaba mis puentes, y ya no le tenía pánico al huir.
Sólo para encontrarme,
para saber a quién echaba de menos,
para conocer qué ausencia me dolía más.
Me pasaba que dejaba a mis manos hablar y sólo yo guardaba silencio.
Sólo para ver si alguien notaba el abismo,
la incertidumbre,
el aguacero que me inundaba.
Sólo para que alguien se encontrara en mis letras y me hiciera compañía. 
Me pasaba que cerraba mi corazón adrede.
Sólo para ver quién era lo suficientemente valiente de esperar una oportunidad,
de buscar la manera de entrar,
o de hacerme salir de mi propio laberinto. 
Me pasaba que no buscaba nada, ni nadie.
Sólo para de nuevo tener esa sensación de sorpresa,
de inicio.
Sólo para poder saborear de nuevo el sabor de la esperanza.