domingo, 14 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 257 de 365

Me hubiese  gustado que te quedaras. Me quedaba café, versos y un par de esperanzas bastantes crecidas. Todavía guardaba un poco de nostalgias pa' hacernos lluvia, y dejé de lado de la cama un montonal de sueños en común pa' cuando nos diera con arrojarnos al cielo estrellado. Me hubiese gustado que te quedaras. Me vestí de poesías hoy, y dejé los rizos alborotados. También me aprendí de memoria aquella canción que me dedicaste. Y escribí ciento un verso sobre ti. Me hubiese gustado que te quedaras. Anudé besos en mis labios, y amaneceres con olor a canela en mi espalda.  Tiré al basurero las excusas y las distancias y me encargué de hacerte un nuevo abrazo, de esos que nos resucitan. Me hubiese gustado que te quedaras, amor, de verdad, aún nos quedaba amor por cosechar.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 256 de 365

Están los que se han enamorado mil veces, aquellos que ven el amor en cada rostro que ven en la calle, en cada letra. Los que tienen muchos caminos en la piel por el pasar de personas, los que guardan en sus adentros miles de personas, de historias, de amores.  Están los que tienen anudados en las manos citas pendientes, encuentros, melodías dedicadas. Los que el amor no los sorprenden porque ellos le dejan la puerta abierta, porque lo esperan, porque lo buscan. Y luego están los que se han enamorado poco. Aquellos que con cautela se arman, a aquellos que el amor los sorprende, les invade sin permiso. Los que tienen partes del alma sin estrenar, y que no saben mucho sobre el amor. Están los que no tienen mucha esperanza de ser encontrados, pero no dejan de creer en esa posibilidad. Los que han tropezado con el amor una o dos veces, pero que han amado esas veces hasta deshacerse. Desde el alma hasta los huesos.

Y ambos, ambos son valientes, unos más que otros, pero lo son.
Porque eligen el amor.
Porque no dejan de creer en él.
Y no importa lo poco o lo mucho, lo importante siempre es haber amado.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 255 de 365

No soy fácil. Soy un montonal de imperfecciones y de contradicciones.
A veces soy tan efímera, que ni el tiempo puede detenerse porque ya me he ido.
A veces me quedo callada adrede, no porque no tenga nada que decir, sino porque sí.
A veces traigo tan pocas letras, que me exprimo las manos y sólo veo como me crecen las nostalgias.
A veces soy una histérica y muy torpe, tanto que me cuando huyo no me fijo que sólo camino en círculos.
A veces digo las cosas sin pensarlas, y otras pienso mucho antes de decirlas.
A veces soy una avalancha de amor, me brotan por los poros puros besos.
A veces soy un invierno, uno muy crudo.
No, no soy fácil. Sé mis defectos de memoria, y sé mis heridas una por una.
Pero lo único que pido es que sea como sea que esté, y sea como sea que me ames, aunque sea complicado, aunque no encuentres más razones ( a parte del amor que me tienes).  Aunque te pesen mis errores y mis impulsividades, que elijas amarme a pesar de todos mis abismo y caminos intransitables.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 254 de 365

Siempre eligen a alguien más.
Nunca a la medida,
Nunca "a pesar de",
Nunca la que "ajusta", sino la que "descoloca"
A veces soy muy perfecta, otras muy imperfecta. 
A veces demasiado, otras muy poco, 
pero nunca suficiente. 
A veces soy muy exagerada, y otras muy simple. 
A veces muy silenciosa, y otras demasiado alborotada. 
A veces muy lejana, y otras demasiado cercana.
Pero, por alguna razón siempre hay una excusa,
un pretexto,
un asterisco.
Es que siempre eligen a alguien más; 
aunque ese alguien no es necesariamente una persona. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 253 de 365

Lo más difícil de estar sin ti. 

Lo más difícil fue seguir cargando las vidas luego de que se fue. Verlo sonreír, llenarse las manos de otros caminos, y verlo provocar sonrisas en rostros ajenos. Lo más difícil era ver cómo mis días pareciera que iban en retroceso, mientras que él, bueno él caminaba a paso firme lejos de mí. Era despertar sin su mirada, sin sentir la sangre correr por mis venas, sin amanecer, sin flores, ni manantiales. Lo más difícil era verlo sembrar primaveras en otros labios, verlo cuidar almas y a su vez irme abriéndome heridas con sus silencios y su mirada altiva. Lo más difícil era sentir que yo me desarmaba, mientras él parecía resconstruirse con mis pedazos. 

 Lo más difícil pasó luego de que se fue, que yo pensaba que no me dolería, que ya estaba inmune al exilio, a la puerta cerrada a regañadientes, al adiós inesperado, a la indiferencia que mata. Pero no, jamás podré acostumbrarme a eso y creo que era lo más difícil. 

martes, 9 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 252 de 365

No tengo letras en las manos.
Desde hace mucho tiempo me exprimo el alma en busca de respuestas, de caminos, o mas bien, lo hago para tratar de encontrarme.