miércoles, 22 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág 295 de 365

El peor día sin alguien no es el primero, sino el segundo. Es más doloroso mirarse luego de las pasadas veinticuatro horas  de porqués y de tener la esperanza de que todo lo anterior ocurrido no es más que una pesadilla. El peor día es el segundo, el día que te das cuenta de lo crecido que están  las nostalgias y que los párpados reflejan la falta de sueño.  Es cuando por fin notas que todas las promesas se han alineado en tu piel y se han convertido en espinas de sólo recordarlas. Es cuando sabes que debes aprender a vivir sin esperar esa persona pero no quieres. Es cuando te niegas rotundamente  a olvidar porque aún sientes ese amor ardiendo, pese a todo.  El peor día sin alguien es el segundo, el día que todos los recuerdos  se confabulan y llegan a tu mente de manera ametralladora. Ese día que rememoras todo; conversaciones,  te quieros, sueños y adiós. Ese día que es cuando te das cuenta en qué punto de la historia todo se vino abajo.  Ese cuando los te extraños aparecen y lo que uno quisiera es correr hasta algún abrazo que pueda devolverle la vida. Ese día cuando  sientes coraje, cuando al fin sabes que no hay vuelta atrás y te preguntas  porqué no te fuiste primero. El peor dí sin alguien nunca será  el primero, sino el segundo, cuando ya no quedan lágrimas, ni sonrisas. Cuando quisieras que algún extraño te dijera que todo saldrá bien que es parte del proceso de la vida.  El día dos, el más difícil, ese día en el que uno sabe  que nada volverá a ser como antes, ese en el que el tiempo se detuvo y uno  no le queda más que detenerse con él para no terminar desecho.

Fragmento Veinte días sin ti. 

martes, 21 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 294 de 365

De repente me quedé sola, con todo el amor en las espaldas, rememorando momentos para descartar cuáles fueron reales y cuáles eran parte de un teatro barato y absurdo. Me sentí helada como si de repente fuera invierno, como si todos los te quieros se hubiesen convertido en puñales amenazando con destruir lo poco que queda de mí. No supe qué hacer. Pese a estar preparada y de haber oído ese discurso una y otra vez. Lloré hasta que el alma no brotó más agua porque se convirtió en un desierto. ¿Qué se supone que uno haga cuando de repente todo lo que uno siente no sirve de nada? ¿Cuándo te miras las manos y notas la nostalgias apoderándose de ellas? ¿Qué se supone que uno haga cuando de repente todas las estrellas que encendiste alguna vez se apagan de sopetón? ¿Qué haces cuando todos los te quieros se reducen a una falsedad, a un eco lleno de nada? ¿Qué se supone que uno haga cuando de repente todas tus certezas se convierten en dudas que crecen a medida que vas tocándolas?   ¿Qué se hace cuando de repente todo te obliga a hacer silencio y a detenerte? ¡Qué alguien me diga!

lunes, 20 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 293 de 365

No puedo amarte.
Antes de eso tengo que curarme.
Desde hace tiempo tengo heridas sin cicatrizar,
miedos añejados,
amores incompletos,
y atardeceres a medias.
No puedo amarte.
No porque no quiera.
No se trata de ti.
De lo que me das, que para mí es mucho.
De lo que eres, que para mí es impensable.
De lo que haces, que a veces no creo merecer.
No puedo amarte.
Primero tengo que olvidar,
que dejar de lado lo que me impide agarrarte la mano y al fin volar nuestros cielos.
Tengo que arrancarme las caricias del ayer,
las despedidas,
las puertas que me niego a cerrar.
No puedo amarte.
Necesito antes desvestirme de los complejos,
de las telarañas del pasado.
No puedo amarte, no ahora, pero si me esperas,
si me tienes paciencia,
 lo haré.

domingo, 19 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 292 de 365

Aunque los cielos estaban nublados, y el aguacero era inminente.
Nos quedamos.
Aunque el silencio nos ahogaba los te quieros y el orgullo se instaló en los labios.
Nos quedamos.
Aunque el amor estaba en cuerda floja y el adiós parecía inevitable.
Nos quedamos.
Aunque las puertas estaban por cerrarse,
y el reloj nos amenazaba con deshacernos.
Nos quedarmos.
Y es que cuando se ama no hay nada más importante,
excusas,
abismo.
Es que para quedarse no hacen falta muchas razones,
no importa lo que pase alrededor,
sino lo que uno siente adentro.
Y es que para quedarse, el amor basta para agarrarse con más fuerza y resistir lo que venga.

sábado, 18 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 291 de 365

Un mil cien ojeras.
Insomnios.
Ayer.
Adiós. Puertas. Vacío.
Doscientos cincuenta regresa, por favor.
Duda.
Inseguridad.
Miradas de reojo.
Llanto.
Cuatro ciento cincuenta reclamos.
Lejanía.
Distancias.
Corazón roto.
Pedazos de alma.
Un te quiero.
Suficiente.
Necesario.
A tiempo.
Restaurador.
Un te quiero.
Siendo todo.
Rompiendo muros.
Abriendo caminos.
Y volviéndonos, uno.
De nuevo.

viernes, 17 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 290 de 365

Estuvimos a un suspiros de sucedernos, de amarrarnos las manos con miles de sueños.
Estuvimos a unos cuantos pasos de hacernos caminos, de hacernos y deshacernos.
Estuvimos a diez mil docenas de poesías de vivirnos, de revelar la infinidad que vive en nuestros labios.
Estuvimos a dos melodías de romper los silencios y tragarnos los orgullos.
Estuvimos a una mirada de leernos por dentro y quedarnos.
Pero, no pudimos.
No nos atrevimos.
Preferimos quedarnos en el suelo.
Preferimos mirarnos de lejos.
Preferimos abrir los ojos.
¡Por cobardes!

jueves, 16 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 289 de 365

Había algo que nos mantenía unidos.
Quizás amor.
Quizás los recuerdos.
Pero siempre había algo que nos ardía al recordarnos,
o al tratar de olvidarnos.
Algo que nos hacía suspirar,
mirar de reojo el camino, y no soltarnos del todo.
Quizás esperanza.
Quizás ilusión.
Pero siempre había algo que nos obligaba a nombrarnos,
a susurrarnos te quiero aunque no estuviésemos juntos.
Había algo en nosotros que siempre nos hacía regresar
No sé aún si era el amor, o si es que nunca nos íbamos del todo.