viernes, 21 de noviembre de 2014

Cap. 2014 pág. 325 de 365

No, por dentro aún no llegaba la primavera.
El invierno estaba más crudo que nunca, sin embargo, no me enfría.
Traigo por dentro nostalgia,
frío
penumbra y las manos no me ardían como antes.
No, por dentro poco a poco todo lo que me invadía era
desorden,
era neblina,
estaba todo bajo cero.
Pero, no me pesa, porque también estoy hecha de frialdad,
de esa que invita a abrazarse,
a quedarse cerquita.
No, no me acobarda enseñar mis inviernos, porque estoy hecha de ellos,
de esos que provocan acercarse y quererse más.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Cap. 2014 pág. 324 de 365

Celebro la divergencias,
el abismos,
las lágrimas.

Celebro lo opuesto del reloj.
el sur,
lo veloz del calendario,
lo absurdo de las latitudes.

Celebro los te quieros fallidos,
los silencios adrede,
los vaivenes,
la inconsistencia y huidas.

Celebro los falsos adiós,
los ruidos,
y reclamos.

Celebro lo que nos separa,
lo que nos hizo odiarnos un poco,
las ausencias que crecieron
y la lejanía que nos vistió.
porque finalmente,
todo eso también,
 no mantuvo hasta hoy
aquí, queriéndonos.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Cap. 2014 pág. 323 de 365

Otro miércoles que canto sin parar la misma canción para ver si deshojo de una vez estos silencios que me tienen el alma estrangulada.  Otro más, que vuelvo a abrazarme a la soledad, al tiempo detenido, a la plática con las letras, al ruido de mis adentros. Anoche lloré tanto que hoy me he despertado con menos melancolías, y con más vacíos, pero son de esos abismos que no pesan, que uno los mira y aprende a caminar con ellos eventualmente. Me acostumbro con facilidad al roce de almas, al te quiero constante, al suspiro que hace volar, a la poesía que desviste almas,  al abrazo que restaura, y me pasa que irónicamente he estado más tiempo sin eso, he dicho más adiós, más lágrimas derramadas, más puertas cerradas, mucho más de todo lo que enfría, de lo que desarma, que aún no me he acostumbrado a vivir, o a dejar de derrumbarme por eso.

martes, 18 de noviembre de 2014

Cap. 2014 pág. 322 de 365

Y precisamente hoy me detuve frente a la ventana, apreté los ojos con fuerza y me dije, tengo nostalgia. Par de lágrimas brotaron sin detenerse por mi rostro, surcando caminos, acariciando las heridas.  Me quedé en silencio como por treinta y cinco minutos y me miré en el espejo; estaba irreconocible, llena de pasado, y en el cabello traía enredado los insomnios de ayer.   Pensé en lo que había leído sobre la nostalgia, que  era considerada una enfermedad en Suiza en el siglo XIX (de hecho también fue conocida como  mal du Suisse, o la enfermedad suiza) La describían como añoranza por el pasado.  Y yo deseaba seguir viviendo en el pasado, aunque doliera. ¡Masoquismo puro! Seguía con la mirada en el lo bonito que se sintió aquel abrazo, aquella mirada, aquel te quiero.  Cada vez que volvía al presente, me dolía mirarme las manos, la piel, y verme los vacíos.  Inclusive se me escapó una sonrisa agria, y lo nombré para ver si dejaba de hacerme daño, pero no. Tengo las nostalgias habitándome los adentros.  Y al mirar el reloj, y ver el día acabarse,  me quedé abrazada a lo que me mantenía con vida del ayer, pero que me mataba hoy.

Fragmento Veinte días sin ti. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

Cap. 2014 pág. 321 de 365



He aprendido que el te quiero no significa permanencia; tanta gente me lo han dicho y se han ido. 
Se llenaban la boca de eternidades y las manos de poesía. 
Hacían alardes de querer, y le anudaban al viento suspiros. 
Me vestían y desvestían de esperanza, de ilusiones que el tiempo marchitó.
Decían te quiero con tanta seguridad, se le quemaban los labios,
los ojos se inundaban de mares,
y las manos ardían.
Te quiero, te quiero, te quiero; lo repetían y yo echaba raíces,
y  las dudas se disipaban,
y yo les hacía un lugarcito en mis adentros.
Y, ¿dónde están ahora?
A kilómetros de silencios, de indiferencia, de "hasta luegos" de mí.
No, el te quiero no es permanencia,
ni quédate,
ni habítame.
Porque hoy me miro las manos, ya gastadas y ausentes,
y no hay nadie.
Porque todos los que lo dijeron, alguna vez, no están.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Cap. 2014 pág. 320 de 365

Te elegiría siempre,
 aunque las divergencias sean más,
aunque los caminos nos lleven lejos.
Te elegiría sin dudarlo,
con los ojos cerrados.
Aunque se haga todo esto más imposible.
Aunque nos ahogue de repente un mar de dudas,
y no sepamos por qué estamos aquí.
Te elegiría a diario.
Con cada amanecer.
En cada taza de café que compartamos.
En cada anochecer que nos desvista.
Te elegiría, amor,
para el resto de mis eternidades,
y cielos.
Porque si tengo la certeza de que soy feliz ahora,
sé que lo seré siempre que elija caminar
contigo.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Cap. 2015 pág. 319 de 365

Mi cielo,
llegará pronto el día de sobrevolarnos,
de apretar los ojos con fuerza y abrirlos a la cuenta de tres 
para sentir que no es un sueño.
De decirnos te quiero sin hablar.
De entrelazar; 
vida,
alma,
caminos
y piel. 

Mi vida,
llegará pronto el día de reírnos de los miedos,
el día que todo el ayer tendrá sentido,
de tocarnos y reconocernos;
de otros tiempos, 
de otras vidas,
de otros mundos. 

Pero mientras llega ese día,
mientras esperamos lo inevitable del tiempo.
Vamos a quedarnos cerquita,
a evitar abrir abismos adrede.
A escribirnos versos en la piel,
a soñarnos a la vez.
Pero mientras llega ese día,
Vamos a seguir tomados las manos,
en nuestro cielo, mi amor.