viernes, 31 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 304 de 365

Hoy me voy a disfrazar de colores,
de soles,
de esa lluvia que refresca y abre caminos.

Hoy me voy a disfrazar de melodía,
de canciones sin estrenar,
de notas musicales que me hagan sonreír.

Hoy me voy a disfrazar de veranos,
de palmera,
de mares y montañas.

Hoy me voy a disfrazar de coincidencias,
de magia,
de poesía que alborota,
que estremece,
que derriba muros,
de esa que habla de nosotros.

Hoy me voy a disfrazar de sueños,
de lunas,
de esos ocasos que nos hacen suspirar.

Hoy me voy a disfrazar de tus sonrisas,
de las que provoco,
de las que tienen cielo y me dan alas,
de las que guardas,
de las que soy la dueña.
Hoy me voy a disfrazar de ti.

jueves, 30 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 303 de 365

Lo amé desde aquella vez que me encontró toda hecha un manojo de nada.
 Cuando me vio ahogada y sin saber nada me alcanzó, me prestó sus alas. 
Lo amé desde la primera vez que quiso habitarme los rizos, desde que tomó mi mano y sentí que todo se detenía. 
Cuando no tenía mapa en la piel, ni las certezas adornaban mis pasos. 
Lo amé desde aquella coincidencia entre letras y metáforas, en las que pudo leer mi alma sin necesidad de decirnos nada. 
Cuando se encontró entre mis versos, cuando por fin pudimos enredarnos con poesía. 
Lo amé desde aquella vez que cantamos la misma canción y gastamos nuestros pulmones inventando melodías.
Cuando nos dedicamos a adornarnos la voz con notas musicales.
Lo amé inclusive cuando nos alejamos adrede, cuando forzamos un adiós y quisimos cerrarnos al punto final.
Cuando parecía todo tan confuso, y hasta parecía que la vida misma se encargaba de abrir abismos.
Lo amé desde la primera vez en que nos soñamos a la vez. 
Cuando dejamos que la noche nos vistiera con sus misterios y la luna nos susurrara poesías. 
Lo amé también cuando nos quedábamos callados y nos devestíamos de lo que nos ataba.
Cuando decidíamos ser libres y amarnos a puertas abiertas. 
Lo amé desde aquella casualidad que nos llevó a amarnos sin querer, sin buscarlo.
Cuando nos arrojamos al cielo juntos, cuando no nos importó el pasado. 
Lo amé desde siempre,
desde antes.
Cuando en mí corazón habían ecos y llegó con su alboroto a ponerme latidos.
Lo amé.
Lo amo, desde hoy.
Y todas mis vidas. 

miércoles, 29 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 302 de 365

¿Cómo hacerte saber que cada que miro al cielo algo por dentro se me alborota? ¿Cómo decirte que traigo soles entre las pestañas cada vez que las besas? ¿Cómo le explico a las coincidencias que aunque ellas no existan nosotros buscamos manera de estar, de enredarnos por que sí? ¿Cómo te digo que te quiero, pase lo que pase, y digas lo que digas? ¿Cómo amarrarle el te quiero al viento para que cuando la lejanía te invada sepas que sigo aquí? ¿Cómo hacerte saber que los tiempos son perfectos para los que saben esperar? ¿Cómo le digo al final que olvide de zarandearnos porque lo nuestro desafía los adioses? ¿Cómo decirte que cruzaría mares tan sólo para abrazarte?

martes, 28 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 301 de 365

El mismo camino, pero yo, yo soy otra.
Camino distinto.
Traigo el cielo en los pies.
Y entono una canción que yo inventé.
Digo te quiero por que sí.
Perdono y me nacen alas.
Y broto colores cada que exhalo.
El camino es el mismo pero, yo soy otra.

lunes, 27 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 300 de 365

Me siento como si por dentro me hubiesen roto.
Los pedazos de repente parecen hasta acariciarme las heridas y por los ojos sale el alma convertida en nada. Y todo se ha vuelto un eco que no deja de resonar en mis oídos. Toda la historia, los buenos momentos dejaron de existir y me limito a recrear el final una y otra vez con la esperanza de que todo sea parte de mi imaginación. Ni promesas, ni sueños. Ni te quieros, ni quédates. Nada es suficiente. 
Estamos tan distintos. 
Con heridas que aún duelen, que aún sangran.
Con reclamos que se entierran en mis sienes y me impiden volver a mirarte como antes.
Con silencios que nos cortan los te quieros. 
Me siento como si por dentro me hubiesen roto y no logro hallar la valentía para armarme. 

domingo, 26 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 299 de 365

Nunca he entendido el adiós.
La puerta cerrada. El afán de poner punto final sin haber releído la historia.
 El querer provocar silencios de los que cortan, de los que hacen pedazos.
¿Qué es, qué es el adiós?
Esa muerte inducida.
Ese paso en falso.
Ese eco imparable.
Ese limbo.
¿Qué es?
A veces cielo.
A veces abismo.
Una fábula.
Un frío interminable.
Una especie de nada en la que la brújula es inservible.
A veces puñal.
A veces cura.
El contraste.
El sinsabor.
El comienzo de lo insospechado.
Nunca he entendido el adiós.


sábado, 25 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 298 de 365.

"El dolor nos cambia, el amor nos transforma", dijo Jose Manuel Diez
Muy lejos de la verdad no estaba, yo soy otra desde que había tenido tantas pérdidas. Pensaba que dentro de mi aprendizaje diario sabría cómo manejar las pérdidas sin que el alma se me desbaratara tanto, o sin que el llanto me recordara heridas antiguas. Pero no, el dolor nos cambia. Nos vuelve fríos, cerrados, desconfiados, en ocasiones sin querer. Nos aprisiona hasta que abrimos los ojos y despertamos a la realidad de sopetón. Uno se da cuenta de que es otra persona y lo peor es que yo no quería cambiar; me gustaba ser cómo era.  El dolor nos cambia, añadiría las pérdidas nos hacen otros, los fracasos, las despedidas forzadas, los finales nos cambian. No traigo matices, ni sonrisas de respuesta. No tengo esperanzas enredadas en las manos, ni me arden las manos cada que escribo. No, mis cielos no están despejados, y estoy detenida. Ya, no traigo perdones que me rescaten de hundirme entre tantos errores, ni siquiera la luz que traía dentro tiene la misma intensidad.  No me quedan lágrimas, ni sueños en los bolsillos.
Ciega. Ruidosa.Gris. El dolor me ha cambiado. 
Soy otra. Ni yo me reconozco. Me miro constantemente y no puedo decir mi nombre porque no sé quién o en qué me he convertido.  Soy otra. Un montonal de dudas. Una ausencia repetitiva. Una piedra inmune al paso del tiempo. Soy otra. El dolor nos cambia. Nos sacude, nos hace retroceder. Soy otra. Una que no quiero ser. Una mujer que mira sin mirar, que no encuentra gracia en las coincidencias, que le asustan los regresos y le aterra decir te quiero.

 El dolor nos cambia, como dijo Diez.  Pero, el amor nos transforma. NOS TRANSFORMA. Como mariposas. Como el día y la noche. Como el arcoiris que renace luego de un chubasco. Como la melodía luego de un silencio. Como el suspiro de alivio luego de el ahogamiento. Nos vuelve mejores. Seguimos siendo nosotros pero en otra versión. Y en eso confío, y eso espero. Del sur. Sin previo aviso.  Una ráfaga de amor, una sorpresa en medio de la rutina, una bienvenida en medio de tanto adiós, un fuego en medio de este invierno. El amor nos transforma, sí, y en eso creo.