martes, 21 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 294 de 365

De repente me quedé sola, con todo el amor en las espaldas, rememorando momentos para descartar cuáles fueron reales y cuáles eran parte de un teatro barato y absurdo. Me sentí helada como si de repente fuera invierno, como si todos los te quieros se hubiesen convertido en puñales amenazando con destruir lo poco que queda de mí. No supe qué hacer. Pese a estar preparada y de haber oído ese discurso una y otra vez. Lloré hasta que el alma no brotó más agua porque se convirtió en un desierto. ¿Qué se supone que uno haga cuando de repente todo lo que uno siente no sirve de nada? ¿Cuándo te miras las manos y notas la nostalgias apoderándose de ellas? ¿Qué se supone que uno haga cuando de repente todas las estrellas que encendiste alguna vez se apagan de sopetón? ¿Qué haces cuando todos los te quieros se reducen a una falsedad, a un eco lleno de nada? ¿Qué se supone que uno haga cuando de repente todas tus certezas se convierten en dudas que crecen a medida que vas tocándolas?   ¿Qué se hace cuando de repente todo te obliga a hacer silencio y a detenerte? ¡Qué alguien me diga!

lunes, 20 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 293 de 365

No puedo amarte.
Antes de eso tengo que curarme.
Desde hace tiempo tengo heridas sin cicatrizar,
miedos añejados,
amores incompletos,
y atardeceres a medias.
No puedo amarte.
No porque no quiera.
No se trata de ti.
De lo que me das, que para mí es mucho.
De lo que eres, que para mí es impensable.
De lo que haces, que a veces no creo merecer.
No puedo amarte.
Primero tengo que olvidar,
que dejar de lado lo que me impide agarrarte la mano y al fin volar nuestros cielos.
Tengo que arrancarme las caricias del ayer,
las despedidas,
las puertas que me niego a cerrar.
No puedo amarte.
Necesito antes desvestirme de los complejos,
de las telarañas del pasado.
No puedo amarte, no ahora, pero si me esperas,
si me tienes paciencia,
 lo haré.

domingo, 19 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 292 de 365

Aunque los cielos estaban nublados, y el aguacero era inminente.
Nos quedamos.
Aunque el silencio nos ahogaba los te quieros y el orgullo se instaló en los labios.
Nos quedamos.
Aunque el amor estaba en cuerda floja y el adiós parecía inevitable.
Nos quedamos.
Aunque las puertas estaban por cerrarse,
y el reloj nos amenazaba con deshacernos.
Nos quedarmos.
Y es que cuando se ama no hay nada más importante,
excusas,
abismo.
Es que para quedarse no hacen falta muchas razones,
no importa lo que pase alrededor,
sino lo que uno siente adentro.
Y es que para quedarse, el amor basta para agarrarse con más fuerza y resistir lo que venga.

sábado, 18 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 291 de 365

Un mil cien ojeras.
Insomnios.
Ayer.
Adiós. Puertas. Vacío.
Doscientos cincuenta regresa, por favor.
Duda.
Inseguridad.
Miradas de reojo.
Llanto.
Cuatro ciento cincuenta reclamos.
Lejanía.
Distancias.
Corazón roto.
Pedazos de alma.
Un te quiero.
Suficiente.
Necesario.
A tiempo.
Restaurador.
Un te quiero.
Siendo todo.
Rompiendo muros.
Abriendo caminos.
Y volviéndonos, uno.
De nuevo.

viernes, 17 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 290 de 365

Estuvimos a un suspiros de sucedernos, de amarrarnos las manos con miles de sueños.
Estuvimos a unos cuantos pasos de hacernos caminos, de hacernos y deshacernos.
Estuvimos a diez mil docenas de poesías de vivirnos, de revelar la infinidad que vive en nuestros labios.
Estuvimos a dos melodías de romper los silencios y tragarnos los orgullos.
Estuvimos a una mirada de leernos por dentro y quedarnos.
Pero, no pudimos.
No nos atrevimos.
Preferimos quedarnos en el suelo.
Preferimos mirarnos de lejos.
Preferimos abrir los ojos.
¡Por cobardes!

jueves, 16 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 289 de 365

Había algo que nos mantenía unidos.
Quizás amor.
Quizás los recuerdos.
Pero siempre había algo que nos ardía al recordarnos,
o al tratar de olvidarnos.
Algo que nos hacía suspirar,
mirar de reojo el camino, y no soltarnos del todo.
Quizás esperanza.
Quizás ilusión.
Pero siempre había algo que nos obligaba a nombrarnos,
a susurrarnos te quiero aunque no estuviésemos juntos.
Había algo en nosotros que siempre nos hacía regresar
No sé aún si era el amor, o si es que nunca nos íbamos del todo.

Cap. 2014 pág. 288 de 365

Teníamos tantos miedos en común,
mares, océanos de dudas nos separaban.
Teníamos coincidencias abismales,
kilómetros de nada, que nos unían.
Pero aún así y pese a todo lo que en algún momento nos atraía como imán a nuestros extremos, existía un te quiero siempre en nuestros labios, manos, piel... que desafiaba lo opuesto del tiempo, que nos rescataba, que nos mantenía juntos pese a todo.