lunes, 29 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 272 de 365


Creé un cielo.
Amarré te quieros al viento.
Me inventé una primavera y la enredé de mis rizos.
Rescaté el cielo del ocaso y los sembré en tu espalda.
Hice poesías,
canciones,
y arte con tu sonrisa.
Inventé un camino con tus heridas.
Te besé hasta los abismos e inseguridades.
Te vestí de alegrías y abracé tus penumbras.
Y parece que nada te convence.
Y para que no es suficiente.
Ya no sé qué hacer para que entiendas que te quiero, que te quiero muchísimo.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Cap.2014 pág. 271 de 365

Yo lo quería era evidente, tenía que convencer a mis miedos de que esta vez no es algo pasajero, que esta vez no era necesario que hicieran un muro, que ahora podían irse.  Yo lo quería, tenía que desenredarme del pasado, que cerrar los ojos y hundirme en su abrazos. Yo lo quería, era obvio, pero primero tenía que dejar de preocuparme por el pasado y por el mañana y aferrarme a su espalda que era mi presente. Yo lo quería, y lo quiero lo que faltaba era convencerme, de hacerle saber a la razón que mi corazón le pertenece a él y que no tiene caso que lo impidiera con miles de preguntas, pues la certeza de quererlo vive en mis sienes. Yo lo quiero, es más que cierto, el amor se me sale por los poros y la sonrisa me delata... falta que yo me arme de valor y comience a creer que todo esto es real.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 270 de 365


Y yo, absorta e incrédula, no supe si tomarle la mano o huir.
Siempre he estado acostumbrada a que me dejen a mitad del camino,
a prever el adiós,
a quedarme con las vidas a medias,
a que me rompieran el cielo sin ni siquiera haberlo volado,
a detener el reloj de sopetón.
Es que siempre yo estaba acostumbrada a quedarme con las manos vacías,
a resignarme,
a tener que vestirme obligatoriamente de orgullos
Entonces me dijo que se quedaba, que me quería, que no me iba a soltar.
Y yo, no tuve más remedio que abrazarlo, que quedarme,
que dejarme amarrar de su te quiero y quedarnos juntos para siempre

viernes, 26 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 269 de 365

Yo que me enamoro de las cotidianidades, de todo lo que me rodea a diario,  de los detalles, del mismísimo amor. Yo, que hablo a diario de arriesgarse, de abrir el alma, de dejar atrás las dudas. Yo, que apuesto a alzar vuelo, a abrir nuevos cielos, a siempre estrenar oportunidad. Yo, que traigo el te quiero enredado de los dedos, que me convierto en luz, que siempre me quedaba esperando un poco más en el camino por si alguien aparecía.
 No pude prever.
No supe qué hacer.
Cuando de pronto una coincidencia tocó mi puerta y me ofrecía quedarse.
Cuando alguien me agarró la mano sin avisarme y hablaba de mañanas, de  por siempres.
Cuando empezaron a sembrarme te quieros en la piel y quédate en la espalda.
Cuando de repente me encontré con alguien que supo armarme y querer mis oscuridades.
Cuando al fin alguien se enamoró la curvas de mis rizos y decidió leerme el alma.
Yo que vivo abriendo corazones, que vivo germinando esperanzas o vidas en sonrisa ajenas. Ahora que de repente el amor me ha tocado la puerta, no sé qué hacer.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 268 de 365


Yo no te voy a soltar la mano, lo prometí.
Aún cuando estés llenos de inviernos y me queme tu frialdad.
Aún cuando estés lejano, y las distancias no nos dejen acercarnos.
Aún cuando digas adiós, y tenga que apretarte la mano más fuerte.
Aún cuando lo mares intenten ahogarnos, y escurridiza el agua nos haga resbalarnos.
Aún cuando no estés, mi amor.
Te quiero y quizás no sea en la misma intensidad con la que tú, pero eso no significa que no lo haga... y que no desee con toda mi alma quedarme contigo, de la forma que sea, mi cielo, de la forma que sea me quedo, lo prometí.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 267 de 365

¿Por qué siempre tengo que ser yo la que va, la de los sacrificios,
 la de abandonar el camino,
 la que se desprende,
la que da el primer paso,
la que cede, la que crea,
 la que queda con la mano extendida?
¿Por qué siempre soy la que construye escaleras,
 la que enreda almas, la que dedica melodías?
¿Por qué soy la que inicia,
 la que espera,
 la que promete?
¿Por qué soy siempre la que se queda, la que cuenta,
la que recuerda,
la que desencadena,
la que enseña?
¿Por qué tengo que ser la que mira el reloj,
la que llore el adiós,
la que aguante los inviernos?
¿Por qué?

martes, 23 de septiembre de 2014

Cap. 2014 pág. 266 de 365

Te lo advierto, sé irme.
Sí, a pesar de odiar las despedidas  y los finales. De nunca querer escribir el punto final , de no gustarme despedirme, de tener que tragarme los te quieros y los sueños. De vivir pasando la página a regañadientes y de tener que caminar a solas.

Y es que de tanto despedirme, de tantas veces cambiar de piel, de las incontables veces que tuve que llorar recuerdo, de los innumerables exilios y miradas perdidas.  Ya sé cómo duele el adiós y cómo tener que emprender el vuelo con alas rotas.  Sé también irme con el alma, con los pedazos de mí y no dejar rastro.
Te lo advierto, mi amor, sé irme.