Mis días deshojados en letras.

jueves, 14 de agosto de 2014

Cap. 2014 pág. 226 de 365

8:58 Posted by MaRiani No comments
Siempre que conozco a alguien, dejo la puerta abierta adrede.
Es una manía, quizás no tan absurda como pensaba antes.
Llega alguien y no desempaco.
Llega alguien y siempre digo adiós.
Llega alguien y trato de no enredarme mucho.
Todos se van.
Unos antes de las doce, otros luego de las nueve de la mañana. Pero todos por una extraña razón, no soportan estar en mí por mucho tiempo.  No sé si es por que hay días que quiero saber qué piensan, o si es que les gusta mis silencios, o mis colores. La verdad nunca he entendido por qué se van. Si es que se cansan de decir mi nombre, o se aburren de mis rutinas. Si es que no tienen la paciencia de descubrirme, o es que no pueden descifrarme los misterios.
De hecho, hay veces que ni lloro, sí por dentro el alma se conmociona, pero hay días que cuando noto que alguien se va, no derramo ni una lágrima y me repito: Yo sabía que esto iba a suceder. No espero que se queden, y cuando alguien se queda más tiempo del que preveo, me asusto, me da vértigo. Miro el reloj, me miro yo, y justo cuando comienzo a abrir la maleta, se va. (como siempre, me repito)

Todo se van; por eso es que dejo la puerta abierta.


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