Mis días deshojados en letras.

sábado, 25 de octubre de 2014

Cap. 2014 pág. 298 de 365.

17:10 Posted by MaRiani No comments
"El dolor nos cambia, el amor nos transforma", dijo Jose Manuel Diez
Muy lejos de la verdad no estaba, yo soy otra desde que había tenido tantas pérdidas. Pensaba que dentro de mi aprendizaje diario sabría cómo manejar las pérdidas sin que el alma se me desbaratara tanto, o sin que el llanto me recordara heridas antiguas. Pero no, el dolor nos cambia. Nos vuelve fríos, cerrados, desconfiados, en ocasiones sin querer. Nos aprisiona hasta que abrimos los ojos y despertamos a la realidad de sopetón. Uno se da cuenta de que es otra persona y lo peor es que yo no quería cambiar; me gustaba ser cómo era.  El dolor nos cambia, añadiría las pérdidas nos hacen otros, los fracasos, las despedidas forzadas, los finales nos cambian. No traigo matices, ni sonrisas de respuesta. No tengo esperanzas enredadas en las manos, ni me arden las manos cada que escribo. No, mis cielos no están despejados, y estoy detenida. Ya, no traigo perdones que me rescaten de hundirme entre tantos errores, ni siquiera la luz que traía dentro tiene la misma intensidad.  No me quedan lágrimas, ni sueños en los bolsillos.
Ciega. Ruidosa.Gris. El dolor me ha cambiado. 
Soy otra. Ni yo me reconozco. Me miro constantemente y no puedo decir mi nombre porque no sé quién o en qué me he convertido.  Soy otra. Un montonal de dudas. Una ausencia repetitiva. Una piedra inmune al paso del tiempo. Soy otra. El dolor nos cambia. Nos sacude, nos hace retroceder. Soy otra. Una que no quiero ser. Una mujer que mira sin mirar, que no encuentra gracia en las coincidencias, que le asustan los regresos y le aterra decir te quiero.

 El dolor nos cambia, como dijo Diez.  Pero, el amor nos transforma. NOS TRANSFORMA. Como mariposas. Como el día y la noche. Como el arcoiris que renace luego de un chubasco. Como la melodía luego de un silencio. Como el suspiro de alivio luego de el ahogamiento. Nos vuelve mejores. Seguimos siendo nosotros pero en otra versión. Y en eso confío, y eso espero. Del sur. Sin previo aviso.  Una ráfaga de amor, una sorpresa en medio de la rutina, una bienvenida en medio de tanto adiós, un fuego en medio de este invierno. El amor nos transforma, sí, y en eso creo. 


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