Mis días deshojados en letras.

domingo, 7 de junio de 2015

Cap 2015 pág. 158 de 365

17:27 Posted by MaRiani No comments
¡No me sueltes!, le dije mientras me fundía un abrazo de eso que hacen nacer cielo. No sé si se lo dije como advertencia, o como promesa. No sé si se lo dije como grito de auxilio o como expresión de amor. Pero, apreté los ojos con tanta fuerza -como si pudiera detener el tiempo con las pestañas- y en un grito susurrado que me salió de mis abismos,  que me desgarró por dentro y se llevó un trozo de vida,  le dije un ¡No me sueltes!, lleno de aguacero y de esperanza. Suspiré luego de decirlo y el silencios nos vistió. El "no me sueltes" quedó resonando varios minutos después en mis adentros, y supongo que en sus oídos. Lo dije y algo dentro se me desenredó, como si de repente todos los miedos anudados en la garganta se hubiesen desatado, como si esa expresión hubiese servido como llave, como si hubiese construido una puerta de escape. ¡No me sueltes! ¡No me sueltes! ¡No me sueltes! Parece dependencia, pero no, de eso no trataba, sino que yo quería permanecer dos mil eternidades (como mínimo) habitando ese corazón, porque quería seguir enredada en esos ojos, porque me daba vértigo irme de aquellas manos que conocían mis universos.  No quería que se fuera de mis sienes, que se escapara de mis labios, ni que otros caminos le adornaran los pies. ¡No me sueltes!, fue un grito de guerra contra la distancia, fue ganarle a las ausencias y provocar que nuestras líneas fuera una sola. Lo dije para ver si las palabras podían detener el adiós, para que mis plegarias fueran escuchadas allá en el tercer cielo, para que él supiera que aquí, en una esquinita de mi corazón, entre latidos y poesía, hay un espacio que le pertenece, que no quiere que se vaya nunca.
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