Mis días deshojados en letras.

martes, 9 de febrero de 2016

Cap. 2016 pág. 41 de 366

6:49 Posted by MaRiani No comments
A los doce años Carla se encontró con un tipo que le dijo mirándola a los ojos: "Nadie te va a querer". No la conocía, ni siquiera habían hablado, pero había algo en ella que a  él incomodaba y con la mirada llena de odio, le escupió esas palabras que hicieron que algo dentro de ella se desmoronara.

A los trece años, mientras Carla mientras tomaba la clase de matemáticas, otro tipo se le acercó. Se quedó mirándola y le preguntó qué hacía. Ella tímida dijo, pensando. Burlón, el tipo contestó, ¡No me digas que estás enamorada!  ¡ Si nadie te va a querer!, seguido de una risa sonora que provocó una tristeza en los ojos de ella, ese puñal le hizo recordar heridas anteriores y Carla sintió una vez más un derrumbe en sus adentros.

A los quince años, mientras Carla leía un libro de historia, alzó la vista y vio a dos tipos riéndose de ella. Cambió la vista y se acomodó en su silla. Una amiga la invitó a mirar por la ventana del salón, en lo que llegaba el maestro. Se levantó y fue con ella. Ambos tipos dijeron: ¡Están mirando al novios por ahí! A lo que uno de ellos responde: No creo,  quién se enamorará de Carla. Nadie. Ella los miró en silencio y volvió a su asiento. Nada se derrumbó esta vez porque ya nada había dentro.

A los veintidós años Carla sintió algo por dentro, que pensó que era amor. Apostó todo y se rindió a esos brazos que le hacían volar. Un día, el tipo se fue sin explicación, la dejó con miles de preguntas y de ilusiones rotas. Ella a los meses supo que él tenía novia y que todo este tiempo había sido un engaño. Recordó las palabras de los tipos anteriores y se dijo: Carla, nadie te va a querer.

A los veinticinco años, Carla estaba convertida en una sombra  y encerrada en sus mundos no le dejaba entrar a nadie. Cansada de vivir escondida y de cargar con su pasado. Yo me voy a querer, dijo ella sonriente y algo en ella cambió.

A los veintiocho, Carla  coincidió con alguien que la vio en medio de toda su oscuridad. Ella, temerosa se alejaba  pero algo en él, la atraía. La miró como nadie la había mirado. Con magia, con amor, como si hubiese encontrado algo. Supo entonces que no debió creerle al primer tipo que a los doce le dijo aquello, ni siquiera tenía que tomar por cierto lo que cada persona le mencionaba. Que encerrarse no la curaría, que amarse la libertaría.. y le daría la oportunidad  conocerse bien para poder de andar de la mano con alguien que le demostraría a diario que eso que le dijeron antes, era totalmente falso.
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