Mis días deshojados en letras.

jueves, 10 de marzo de 2016

Cap. 2016 pág. 71 de 366

7:02 Posted by MaRiani No comments
El tema de la muerte siempre sacude mi corazón. Lo estruja, me tambalea y me hace un huequito por dentro. Hoy, al ver las lágrimas y el silencio irrompible de papá, cuando supo de  una repentina pérdida familiar, mis ojos se llenaron de tristeza; y solidaria, hice silencio con él. Pocas muertes me han afectado al grado de las lágrimas, pero todas de alguna manera me hacen reflexionar sobre la vida, sobre mis pasos. Bien lo decía Benedetti, la muerte es un síntoma que hubo vida. Y cada vez que pasa, me ajusta los caminos y me hace mirar atrás. ¿Cuánto tiempo he perdido sin soltar? ¿Cuántas alegrías robadas por no perdonar? ¿Cuánto miedo hasta mis sueños? A mí no me da miedo morir, me da miedo no haber vivido como se debe. No decirle a la gente que quiero, que los quiero. No mirar a los ojos de quien amo. No abrir los brazos de vez en cuando. A mi me aterra quedarme quieta, y lamentarme luego de que no fui corriendo a ayudar a quien me lo pidió, o no prestarle un poquito de mí a quien le faltan piezas.  Vivir de manera rutinaria, ver las mismas caras y dar por sentado todo, hasta la vida misma.  Mañana no sabemos, y el futuro siempre es incierto. Por eso siempre apuesto al abrazo espontáneo, a que el momento perfecto es ahora, a que el te quiero y el perdón no puede esperar al día siguiente.  Cada día es una oportunidad (por trillado que se lea), y no es hasta que vemos ese camino casi desgastado, que la apreciamos.  No quiero que se me vaya mi tiempo por este mundo, detenida; ni quiero que pase un segundo más sin valorar cada momento que puedo sentir mi corazón latir. No quiero que los afanes me impidan notar a quien tengo próximo y  está, a quien me toma la mano y me acompaña. Elijo vivir completamente y cuando la muerte llegue, que no me arrepienta de todo lo que pude hacer y no hice.
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